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10/6/16

20 COSAS QUE UN NIÑO DEBERÍA HACER EN VERANO


¿Te acuerdas cuando eras un niño y disfrutabas de tus vacaciones de verano al aire libre, en la playa, en el campo, en la calle con tus amigos? ¿Te acuerdas cuando en pantalón corto y camiseta cogías la bici y no te acordabas de volver a casa hasta que sentías hambre? ¿Te acuerdas de las cálidas noches en las que te quedabas después de cenar hablando con tus amigos mirando las estrellas?...No se vosotros, pero si pienso en mi infancia, mis mejores recuerdos tienen que ver con el verano, con la luz del sol, con el agua de la playa, con los días de vacaciones y la libertad de los días estivales.

Por eso, en este artículo queremos hacer una gran reivindicación para nuestros niños y niñas: "LAS 20 COSAS QUE UN NIÑO DEBERÍA HACER EN VERANO". 


  1. Salir del agua con los dedos arrugados. Y sí, casi todos los niños vivirían en el agua durante todo el verano. Pueden tener los dedos arrugados, los labios morados y tiritar de frío pero seguirían en el agua. Han de salir del agua un rato, claro que sí; sólo recuerda que lo que les retiene dentro es la diversión que están sintiendo!
  2. Ansiar locamente comer helados. También estarían todo el día a todas horas con un helado en la mano. Es que el verano es para helados también!! Y podemos utilizar esta ansia para aprovechar que coman fruta diferente con helados tipo “helado de hielo”, hechos con fruta fresca!
  3. Acostarse tarde. Les encanta, ¡si el cuerpo les aguanta claro! Poder disfrutar de las sobremesas veraniegas jugando mientras nos escuchan conversar… una gozada, o así lo recuerdo yo de cuando era pequeña… yo creo que les hace sentirse mayores.
  4. Leer un buen libro con calma. El verano también es para seguir leyendo y poder disfrutar los libros con más calma. No te olvides de hacerte de unos buenos libros para las tardes y las noches de verano. Yo te recomiendo algunos de los “25 libros sobre emociones y sentimientos para niños” para poder comentar el tema de las emociones sin prisas y un poco en profundidad, pero también alguno más divertido para trabajar la plasticidad mental y creatividad mientras nos reímos un rato: “20 Caperucitas Rojas para fomentar la imaginación de los niños”.
  5. Conocer niños nuevos. Es una época en que unos niños vienen y otros se van y aparecen nuevas oportunidades de conocer y relacionarse con otros niños, apareciendo en estas nuevas relaciones sociales muchos momentos de aprendizajes: gestión de emociones, resolución de conflictos, nuevas maneras de jugar, nuevos juegos… ¡Por estas razones es interesante fomentar espacios donde haya niños para relacionarse!
  6. Ensuciarse. Ya sea de arena, de helado, de barro, de pintura… Desde mi punto de vista es una época en que el ensuciarse debería de estar más permitido que nunca porque no hace frío y tan solo es cuestión de volverse a cambiar cuando la diversión se haya acabado y quitarse el estrés de tener que ir impecable!! (por lo menos durante un buen rato)
  7. Caminar descalzos. No hace frío tampoco para ir con los pies descalzos y a parte es muy beneficioso para los niños ya que pueden volver a sentir con ellos, conectarse con la tierra y a la vez hacer bajar la temperatura del cuerpo. Deja que sean “pies negros” unos cuantos días… ¡ya a la vuelta del verano estarán con los pies calzados de nuevo!
  8. Experimentar la belleza de una puesta de sol. Vamos todo el año corriendo sin ni siquiera tener tiempo para pararnos y disfrutar de la maravilla de la naturaleza como es una puesta de sol. Es un acto natural que se repite cada día, como el amanecer, y muchas veces ni lo vemos. Enseñarles a valorar estas pequeñas cosas que no se pagan con dinero creo que es una de las cosas que el verano les ha de aportar.
  9. Encontrar tesoros naturales. Los niños en la montaña o la playa pueden llegar a encontrar, si les damos el tiempo necesario, variedad de “Tesoros de verano”. Me encantaría que los vieras como algo valiosísimo porque seguramente para ellos lo son, y que los guardéis ya sea como recuerdo, como material de juego o para hacer alguna actividad por la tarde, como alguna de estas 11 ideas para jugar y aprender con los “Tesoros del Verano”. Te están demostrando que si agudizamos la mirada podemos encontrar en nuestro entorno cosas maravillosas sin necesidad de comprarlas.
  10. Descubrir un lugar nuevo. Conocer lugares diferentes a los niños les aporta, aparte de nuevos aprendizajes, nuevas experiencias y esto es algo que se llevan de más! Así que, ahora que podremos disponer de más tiempo podríamos aprovechar e ir a algún museo nuevo, un parque, un acuario, una exposición o simplemente un nuevo destino de vacaciones.
  11. Embadurnarse de arena. Te puede gustar o no pero a los niños les llama mucho la atención embadurnarse y/o enterrarse total o parcialmente en la arena. ¿A ti no te pasaba?. ¡Y luego salir corriendo al agua! No sé cuál es la razón pero es así y no te preocupes, la arena se irá en el mar o la ducha, ¡pero esa vivencia quedará para siempre!
  12. Aburrirse. Fundamental y nada preocupante. Es una de las mejores sensaciones que pueden experimentar y, si les dejamos experimentarlas sin llenarles de nuevas actividades fomentadas por nosotros, surgirán ideas fantásticas salidas puramente de su interior! ¡Es el momento en que la creatividad y la imaginación se ponen a bailar! ¡No paremos ese momento tan especial aunque te tengas que morder los labios por todo lo que le quisieras sugerir!
  13. Dibujar a lo grande o pequeño. Es tiempo también para poder dejar fluir el interior artístico que todos llevamos dentro, con tiempo y calma. Facilítales nuevas maneras de experimentar la creatividad, nuevas técnicas, nuevos formatos de papel (cuanto más grandes mejor), nuevos entornos… y que sean ellos quienes te cuenten qué han realizado. Y si puedes, ¡será todo un orgullo para ellos si expones su obra en algún lugar importante de la casa!
  14. Relajarse. Los niños también necesitan momentos de relax y descanso. Ellos también se cansan así que a disfrutar de esos momentos de calma, de un buen libro o simplemente mirar al infinito en silencio… Darles este permiso les hará valorar mejor el momento.
  15. Jugar libremente. Es el momento de dejarles tiempo de calidad para jugar, tiempo para que surja el juego libre y espontáneo donde es el niño el que decide a qué y cómo jugar. Y permitirnos parar un segundo a observarlos en silencio, sin interrumpir y disfrutando de su libertad y autonomía. Te aseguro que te regalarán un momento único.
  16. Descubrir que son capaces. El agua es un medio donde cada verano los niños experimentan nuevos retos. Cada uno a su ritmo y a su manera. Y cada año superan un obstáculo nuevo. Es un medio perfecto para hacerles ver que si quieren, ellos son capaces de hacer todo lo que se propongan. Y cuando lo consiguen sus caras se iluminan con un: “lo he conseguido, me he atrevido”. Y para ellos creo que lo fundamental es estar a su lado, animarles positivamente a intentarlo, a hacerles ver que si quieren y se sienten seguros son capaces de conseguirlos y acompañarlos, sin forzar, en ese camino de superación.
  17. Llevar a cabo una idea. Durante todo el año los niños tienen ideas espectaculares pero no siempre podemos ofrecerles el tiempo ni el espacio necesario para desarrollarlas. No sé qué clase de idea se les puede ocurrir a tus hijos pero seguro que puedes acompañarlos para sacarla adelante y hacer que extraigan todo su talento creativo. Puede ser desde crear algo con cajas de cartón, poner un puesto de pulseras o limonada para los vecinos, crear una liga de fútbol entre los amigos… ¡Cualquier idea siempre encierra un aprendizaje si se lleva acabo!
  18. Jugar con los amigos. Es verdad que podemos disponer de más tiempo para pasar en familia, y eso es algo súper valioso y que debemos aprovechar, pero también creo que el verano es un magnífico momento para que los niños disfruten jugando con sus amigos, que se encuentren con aquellos que ven menos y que conozcan nuevos. No sé si lo has notado pero los niños necesitan niños para jugar y estos encuentros hay que facilitarlos.
  19. Hacer un maratón de pelis. Quizás durante todo el año las pantallas están más o menos restringidas pero el verano está para saltarse un poco las normas. Por eso organizar de vez en cuando maratones de pelis con palomitas son oportunidades únicas de vivir momentos no muy permitidos, en familia.
  20. Olvidarse de los deberes. Durante el curso escolar se han esforzado mucho, por qué tienen que hacer deberes escolares durante el verano (¿tú te llevas trabajo a casa para hacer durante tus días de vacaciones?). Puede ser interesante jugar a refrescar cosas que han ido adquiriendo durante el año, a modo de juego sin necesidad que se convierta en un deber: disfrutar de un buen libro, practicar la escritura haciendo listas de la compra o de los planes que le gustaría hacer, escribir en su cuaderno de viaje, practicar las mates con juegos de agua ¡Si quieres que practiquen alguna cosa, dale la vuelta y haz del deber clásico un momento de juego!
  21. Intenta recordar los veranos de tu infancia y seguro que se te ocurren otras muchas ideas que a ti te encantaban..., igual que le gustarán ahora a tus hijos.
(Listado extraído del blog Rejuega y disfruta jugando!)

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